Falacia de McNamara. Medir no lo es todo.

 

datos everywhere

Cuando solo piensas en los datos y en que estos pueden ser la única medida válida del éxito, puedes embarcarte en un camino que te lleve a conclusiones muy peligrosas, incluso a guiarte por los criterios equivocados.

Esto es lo que le paso a Robert McNamara secretario de defensa de los Estados Unidos de America durante la guerra de Vietnam. McNamara creía que podía reducir el éxito en la guerra a una pura cuantificación, en concreto al número de bajas en combate mientras ignoraba otros datos.

Este método que le había funcionado a la perfección en su época como presidente de Ford, ahora no era válida ya que el deseo de los vietnamitas por deshacerse del yugo capitalista les hacía capaces de realizar cualquier tipo de sacrificio, sacrificios que en el bando contrario eran puestos en duda por la población norteamericana con cada cuerpo que volvía en una bolsa a casa.

Esto no solo ha ocurrido en la guerra de Vietnam, también ocurrió en el pasado en Numancia, en las Termópilas, el sitio de Cartagena de Indias … y ha sucedido después en Afganistan tanto a los rusos como a los americanos, en Irak, en la guerra de los 6 días … y seguramente vuelva a pasar muchas otras veces en el futuro.

Pero esto no solo pasa en el mundo de la guerra y la política internacional. Esto también pasa mucho a nivel empresarial, os dejo que seáis vosotros los que pongáis nombre a los diferentes ejemplos. Alguna pista, solo tenéis que pensar en alguna empresa que ha pensado que iba a vender más de su producto simplemente por hacer que este fuera mejor que el producto líder del sector característica por característica, olvidando por completo la parte cualitativa del asunto.

Este modo de pensamiento fue perfectamente definido por  Daniel Yankelovich en el siguiente párrafo:

“El primer paso es medir lo que sea fácilmente mensurable. Esto es correcto en sí mismo. El segundo paso es descartar lo que no se puede medir fácilmente o darle un valor cuantitativo arbitrario. Esto es artificial y conduce a errores. El tercer paso es suponer que lo que no se puede medir fácilmente no es importante. Esto es ceguera. El cuarto paso es decir que los no se puede medir fácilmente no existe. Esto es un suicidio.”

-.Daniel Yankelovich

Es cierto que un buen uso de los datos complementando este con otra serie de indicadores cualitativos puede hacer que nuestra toma de decisiones sea mucho mejor. Cuando hablamos de cuantitativo y cualitativo en cierto modo hablamos de aquello que se puede medir a través de un número, por ejemplo, Pablo mide ciento ochenta centímetros, una medida cualitativa sería decir que Pablo esta “gordo”, ya que estamos asociando la cualidad “gordo” a Pablo, esto que parece tan sencillo, puede ser realmente complicado, ya sea porque no tenemos una definición clara para cada una de esas cualidades ya que si definimos esa cualidad a través de números, la estamos convirtiendo en cualitativo, es decir, podría decir que Pablo es “gordo” porque tiene un IMC (índice de masa corporal) superior a 25.

El caso anterior esta bastante claro, pero como podemos medir cosas como la alegría, el amor, la tristeza, el enfado, el miedo,…

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